La nueva relación campo-ciudad

La nueva relación campo-ciudad.
En el noroeste de París, en el siglo XVI y XVII, se produce el paso de la ciudad
cerrada, amurallada, a la ciudad abierta, pero limitada. Se sustituye el elemento de
carácter militar por un paseo arbolado sobre las murallas que modifica la relación
interior-exterior. La muralla sirve de elemento de unión entre el campo y la ciudad, y
como elemento que conecta distintas zonas de la ciudad entre sí, a lo largo de su
recorrido. Desaparecen las murallas en las capitales (Londres, París, Madrid…).

La muralla pasa a ser lugar de paseo, de ocio, de tiempo libre…
La ciudad existente.
Aparición del fragmento urbano como unidad de intervención. Las monarquías
absolutas promueven operaciones de crecimiento de fragmentos de ciudad o dan
permisos para que éstas se desarrollen.
Promotores que van desde la Monarquía y grupos económicos ligados a ella hasta
promociones privadas. Fragmentos ligados a la especulación del suelo. Se inventa el
barrio residencial. Aparecen los primeros catálogos o inventarios de tipos
edificatorios en el siglo XVII. Se produce una reflexión sobre la vivienda urbana:
estandarización en el plano de distribución de la vivienda, utilización de materiales…
La vivienda de las promociones inmobiliarias como objeto de reflexión teórica. En los
fragmentos urbanos cualificados se hace patente la representación social del grupo al
que van destinados. Las características y criterios de diseño de estos fragmentos
urbanos son:
- Geometría y regularidad en el trazado y la parcelación.
- Formas diversas de los fragmentos (cuadrados, triángulos, círculos, octógonos…).
- Surgen las ordenanzas figurativas como instrumento del que se sirve el poder
para controlar la operación.
- Surge el tema de los espacios libres: la introducción del verde en las ciudades (no
sólo en los bulevares, paseos arbolados, sino también en el interior). Se liga el verde a
los hoteles (viviendas unifamiliares de lujo) y se le da un uso privativo, semipúblico,
para los propietarios de estas viviendas. Aparece en el norte de Europa la “plaza
blanda” en la que el verde es un elemento fundamental que será una constante en la
estructura atlántica.
- Se inventan instrumentos específicamente urbanísticos cuyo objetivo es el control
de la forma urbana: “Servitudes Espetiales d’Architecture” y “Ordonnances”.
Afectan en el siglo XVII a ámbitos limitados de la ciudad, pero el siglo XVIII se
imponen a todo el organismo urbano: surge el plan general.